Cuando eliges tus fotos favoritas, recuerdas la sesión, el clima y el esfuerzo. Tu cliente no: solo ve lo que hay en el encuadre.
El ejercicio de los tres segundos
Abre tu portafolio y pasa cada foto en tres segundos. Anota cuáles se quedan contigo y cuáles se olvidan. Las que se olvidan, aunque sean técnicamente correctas, le restan fuerza al resto.
Leer tu portafolio con criterio no es quitar fotos bonitas: es dejar solo las que dicen algo de ti.