Muchos fotógrafos suben su precio y esperan que los clientes lo acepten solos. Pero el precio se sostiene cuando el cliente entiende qué recibe y por qué solo tú se lo puedes dar.
Primero, nombra tu estilo de autor
Si no puedes explicar en una frase qué hace distintas tus fotos, tu cliente tampoco podrá hacerlo. Revisa tus últimas veinte sesiones y busca lo que se repite: la luz, el encuadre, el instante que eliges.
Después, muéstralo en todo tu portafolio
Un portafolio que mezcla estilos obliga al cliente a comparar por precio. Uno que habla con una sola voz lo invita a decidir por criterio.
Cuando tu estilo está claro, subir tu precio deja de ser un salto al vacío y se vuelve una decisión con método.